DÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS.

El pasado día 10 de diciembre se celebró la Declaración Universal de los Derechos Humanos, hecho que tiene su origen, encabezado por las Naciones Unidas, en el año 1948. Sin embargo, a pesar de que esta declaración se encuentra vigente hoy día, realmente no es cumplida por nuestra sociedad y, sobre todo, por parte de aquellos que tienen poder.

¿Cuántas personas fallecen día a día a causa de las guerras, las cuales están motivadas por la ambición y el egoísmo de los gobernantes? Y como siempre, la población civil, la inocente, la que está en contra de los conflictos bélicos… es la afectada. Digo yo, respecto a los soldados y militares: ¿vale la pena verdaderamente arriesgar sus vidas por los intereses particulares de una minoría manipuladora? Porque estoy segura de que no.
¿Cuántas personas fallecen porque no poseen el suficiente dinero para permitirse tratamientos con el objetivo de curar sus enfermedades? ¿Y qué me decís de la muerte de miles de niños al día por la carencia de medicamentos tan básicos como un antibiótico o una vacuna?

¿Cómo es posible hablar de igualdad en la realidad actual, cuando existen personas que están muriendo de hambre mientras la mayoría observamos dicha desgracia desde el sofá de nuestros hogares? ¿Cómo es posible hablar de igualdad cuando una gran parte de la población española tiene problemas para llegar a fin de mes, mientras que la minoría restante posee dinero para dar y regalar, e incluso obtienen más acudiendo al uso del robo? ¿Cómo es posible hablar de igualdad cuando aún existe el machismo, la violencia de género, el proxenetismo, el racismo, la xenofobia, la homofobia, la transfobia, la esclavitud…? ¿Cómo es posible hablar de igualdad cuando hay personas que miran hacia otro lado ante estas desigualdades, con tal de mantener su estado de bienestar? 

¿No es cierto que millones de trabajadores españoles se encuentran en paro? ¿No es cierto que a causa de la ausencia de este derecho universal, hay miles de personas en la total indigencia, sin un plato de comida, sin un techo bajo el que cobijarse? Entonces, ¿cómo se puede defender la existencia actual del derecho al trabajo?
Desgraciadamente, aunque sólo me haya centrado en solo tres derechos, son muchos más los que se incumplen, como el derecho a la libertad, a la dignidad, a la protección… En definitiva, ¿es esta cruda realidad la que queremos seguir viviendo, la que deseamos para nuestras generaciones venideras?

Marta Jiménez Cámara 2ºBach- A

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