CASARES, PUEBLO NATAL DE BLAS INFANTE.

Los alumnos de 1º ESO realizaron el jueves 20 de febrero una excursión al término municipal de Casares. Esta actividad había sido programada conjuntamente por los Departamentos de Ciencias Sociales y Educación Física. La finalidad de la misma era visitar el pueblo natal de Blas Infante con motivo de la cercanía del 28 de febrero, Día de Andalucía; también se pretendía que el alumnado practicase senderismo, realizando ejercicio al aire libre, al mismo tiempo que se aprovechaba el paseo para conocer un poco mejor los árboles y las plantas típicas del medio natural mediterráneo.
      A continuación se recogen de manera resumida los comentarios realizados por algunos alumnos y alumnas DE 1ºD participantes en la actividad:
Merece la pena ir otra vez (Daniel Simón López)
Casares de lejos parece hecho de cubos blancos. Allí vimos la casa donde nació Blas Infante y una fuente del S. XVIII. Lo mejor de todo fue el senderismo, aunque había pendientes que nos costaba subirlas. Rodeados de plantas y arbustos, paramos varias veces para descansar y hacer fotos. Vimos también la procesionaria del pino y algunas personas cogieron minerales. Debajo de una roca grande había un escorpión.

Un viaje maravilloso (Pablo Salado)
Había muchas curvas, pero merecía la pena. En el pueblo nos paramos en varias plazas. Después emprendimos una ruta por varios senderos alrededor de la montaña. El campo era igual de bonito por todas partes. Vimos varios tipos de árboles como la encina, el alcornoque, el quejigo y el pino.
La excursión fue divertida(Marité Martín)
Fue un día duro e inolvidable. Anduvimos casi seis kilómetros, creo yo. Las casas del pueblo eran blancas y las calles típicas, estrechas y empinadas. Las personas salían de sus casas a saludarnos. Paramos a desayunar en una plaza muy bonita con toboganes, columpios, parque… Aprendí nombres de plantas y árboles que no sabía que existían.
Experiencia inolvidable (David Racionero)
“ Nos adentramos en el bosque y después de caminar un buen rato, nos paramos a comer en un lugar tranquilo y silencioso. Aprendí cosas nuevas y pasé por senderos tan estrechos que teníamos que caminar de uno en uno. Algunos niños se subieron a los alcornoques y otro casi se cae por las rocas.
Por caminos estrechos y peligrosos (Marta Millán)
El pueblo es bonito, pero un poco anticuado, en el que sólo vi personas mayores. La montaña es muy empinada y hay miradores desde los cuales se ve todo el pueblo. Allí vimos muchos árboles entre los que está el alcornoque, del que se extrae corcho para diferentes usos, y el pino con sus piñas; ambos son de corteza rugosa y gruesa.

Un viaje divertido (María Martín-Zarco)
Fue divertido porque, aparte de aprender cosas sobre los árboles y sus hojas, pasamos un buen rato con los amigos y los profesores. Fue un recorrido largo y duro, porque había muchas cuestas y muy empinadas. Además tuvimos compañía, porque un perro cuya raza era pastor alemán nos siguió al principio. Creo que se había perdido.
Un pueblo de juguete (Sara Tanau)
Lo que me gustó fue el mirador. Cuando bajamos, me sorprendió que las casas eran cuadradas y pequeñas; me dio la impresión de estar en un pueblo de muñecos. Después, subimos a la montaña y nos encontramos una calavera de cabra; eso me impresionó bastante. La naturaleza era espléndida, con un torbellino de verdes brillantes y marrones pastel.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *